Nadie sabe cuánto tiempo deberán esconderse.

Escondidos

Vista aérea En esta vista aérea de la posguerra se aprecia claramente la casa de atrás. En la parte delantera del edificio se encontraba la empresa de Otto Frank.
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El lunes 6 de julio de 1942 por la mañana, los Frank pasan a la clandestinidad. Los Van Pels llegan al refugio una semana después. En noviembre de 1942 llegará otro refugiado: Fritz Pfeffer. Serán ocho personas hacinadas en la sofocante casa de atrás... La tensión se hace insoportable: todos los días, los escondidos temen ser descubiertos.

Ana escribe:

“Me angustia más de lo que puedo expresar el que nunca podamos salir fuera, y tengo mucho miedo de que nos descubran y nos fusilen.”

La Casa de atrás en linea

Recorre las habitaciones decoradas

Entrada

La familia Van Pels

La familia Van Pels llega a la casa de atrás una semana después. Ana está contenta, porque ahora tiene más gente con quien hablar. Los Van Pels ocupan la tercera planta. Durante el día, el dormitorio del matrimonio Van Pels hace las veces de sala de estar común y comedor. Al lado se encuentra el cuarto de su hijo Peter. «Muy pequeño, muy oscuro y muy húmedo», según lo describe Ana en su diario. Pasando por el cuartito de Peter, los refugiados acceden al desván, donde se guardan las provisiones. Ana y Peter se instalan a menudo allí para hablar sin que los molesten. Los Frank ocupan dos habitaciones de la segunda planta.

 

Dos años

En julio de 1942, los escondidos aún ignoran que deberán permanecer más de dos años en el refugio. Todo ese tiempo no podrán salir a la calle y deberán compartir la oscura y húmeda casa de atrás, siempre temerosos de que los descubran...

Fritz Pfeffer

El 16 de noviembre de 1942, Fritz Pfeffer se convierte en el octavo escondido de la casa de atrás. A partir de ese momento, Ana Frank debe compartir su cuarto con él y Margot pasa a dormir con sus padres. Ana lo considera al principio un hombre simpático.

Habitación de Ana y Fritz Pfeffer (Foto de la Casa de Atrás nuevamente montada: Allard Bovenberg)

Precavidos y silenciosos

Los escondidos no pueden salir fuera: sería demasiado peligroso. Durante el día, las cortinas de la casa de atrás deben permanecer echadas, para que no puedan verlos los vecinos. La única posibilidad de respirar algo de aire puro es a través del ventanuco del desván. Por las noches, las ventanas sí se dejan a veces entornadas.

Desde el desván Ana puede ver el castaño Pero incluso asomarse a una ventana puede ser muy peligroso (foto de la Casa de Atrás nuevamente montada: Allard Bovenberg).

Deseos

A veces, los ocupantes del refugio comentan detalladamente sus deseos acerca de cuando recobren la libertad. Ana los apunta todos el 23 de julio de 1943: "Lo que más anhelan Margot y el señor Van Pels es un baño de agua caliente hasta el cogote, durante por lo menos media hora. La señora Van Pels quisiera irse enseguida a comer pasteles, Pfeffer en lo único que piensa es en su Charlotte, y mamá en ir a algún sitio a tomar café. Papá iría a visitar al señor Voskuijl, Peter se iría al centro y al cine, y yo de tanta gloria no sabría por dónde empezar. Lo que más anhelo es una casa propia, poder moverme libremente y que alguien me ayude a hacer los deberes, o sea: ¡volver al colegio!".

Espiar a los vecinos

En una ocasión, Ana describe en su diario cómo espía por las noches a los vecinos con un catalejo: "Nunca antes me había percatado de lo interesantes que podían ser los vecinos, al menos los nuestros. A unos los encontré sentados a la mesa comiendo, una familia estaba haciendo una proyección y el dentista de aquí enfrente estaba atendiendo a una señora mayor muy miedica".

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