En un par de meses, Hitler transforma a Alemania en una dictadura. El régimen nazi persigue a sus oponentes políticos. Los judíos son víctimas de medidas discriminatorias y de la violencia.

El establecimiento de la dictadura nazi

Aufmarsch am Abend der Machtergreifung Hitlers
Las SA desfilan por la noche delante del palacio del canciller federal en la calle Wilhelmstrasse, Berlín, 30 de enero de 1933. Bundesarchiv, Bild 146-1982-004-13A
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Tras su nombramiento como canciller imperial, Hitler cada vez se hace con más poder. Hitler y sus seguidores aprovechan el incendio del Reichstag para ajustar cuentas con los comunistas y los socialdemócratas. Internan a estos oponentes políticos en campos de concentración. Con la llegada de los nazis, Alemania se ha convertido en una dictadura. El régimen antisemita hace de los judíos alemanas el blanco de la violencia y la intimidación.

Weimar, Aufmarsch der Nationalsozialisten

El antisemitismo de Hitler

Tres motivos importantes por qué Hitler odiaba a los judíos

Boekverbranding, 1933

La opresión de los judíos

La opresión de los judíos en Alemania comienza cuando Hitler accede al poder. Las leyes antisemitas hacen imposible para los judíos la vida en Alemania. Muchos huyen desesperados del país.

Hitler es nombrado canciller imperial

En la noche del 30 de enero de 1933, un grupo  de nacionalsocialistas marchan por el  barrio del Gobierno de Berlín.  Celebran que su líder, Adolf Hitler, ha sido nombrado canciller imperial. Marchan con antorchas por las calles. Desde el balcón de la Cancillería del Reich Hitler acoge la aclamación de sus seguidores.

Desde 1930, Alemania se encuentra inmersa en una crisis política. El escenario político se encuentra tan dividido, que no se consigue formar un gobierno que cuente con una mayoría parlamentaria. Varias veces, el Gobierno no consigue finalizar su legislatura y hay que convocar nuevas elecciones. Para poder gobernar, los gabinetes de Gobierno dependen en gran manera del jefe de Estado Paul von Hindenburg. El 6 de noviembre de 1932 se vuelven a celebrar elecciones. El partido de Hitler, el NSDAP, logra menos votos que en las elecciones de julio de ese mismo año, pero, sin embargo, su partido se lleva una tercera parte de los votos emitidos. Por este motivo, Hindenburg no puede seguir prescindiendo de Hitler y le nombra canciller imperial. Hitler está ahora a la cabeza del Gobierno.

Adolf Hitler saluda a una multitud entusiasmada en Berlín, tras su nombramiento como canciller imperial de Alemania. Collectie Anne Frank Stichting / Deutschland Erwacht

Los numerosos alemanes simpatizantes del nacionalsocialismo están muy contentos con el nombramiento de Hitler. Tienen la esperanza de Hitler saque a Alemania de la crisis. Otros esperan que el nuevo Gobierno no se mantenga durante mucho tiempo en el poder y sufren el cambio de Gobierno resignadamente. Los oponentes políticos de los nazis cuentan con dificultades futuras. Los más temerosos de lo que se avecina son los judíos. En los años anteriores, Hitler ha anunciado a voces su aversión por ellos. Por eso, muchos judíos hacen planes para emigrar.

El incendio del Reichstag y elecciones

El 27 de febrero de 1933 un incendio devora el Reichstag, el edificio del Parlamento en Berlín. El edificio se quema parcialmente. Los guardianes que acuden al lugar del siniestro y reducen allí al presunto incendiario. Se trata de un comunista holandés que se llama Marinus van der Lubbe. Tras un proceso farsa, los nazis le ejecutan en 1934. Nunca se ha sabido si actuó en solitario.

Para los nazis, el incendio supone una afortunada oportunidad para saldar cuentas con sus oponentes políticos, los comunistas y los socialdemócratas. Hitler convence a su Gabinete de que el incendio fue un intento de golpe de Estado de los comunistas. Por este motivo, Hindenburg decreta el estado de excepción. A consecuencia de ello, se limitan enormemente las libertades de la población. La libertad de expresión, el derecho de reunión y el secreto a la privacidad del correo, han dejado de estar garantizados. Además, al Gobierno se le adjudican más competencias para llevar a cabo investigaciones. Hitler y sus personas de confianza abusan de esas competencias para perseguir a sus oponentes políticos.

Arrestatie van communisten door SA, de dag na de verkiezingen.
Comunistas son arrestados por tropas de las SA, al día siguiente de las elecciones. © Bundesarchiv, Bild_102-02920A

En este ambiente de intimidación, una semana más tarde, el 5 de marzo, se celebran nuevas elecciones. Los carteles y banderas del partido nazi dominan la escena callejera. El NSDAP gana las elecciones con un 43,9 por ciento de los votos. Esta no es la gran victoria que esperaban los nazis. Los partidos de izquierda, el KPD y el SPD, juntos consiguen el 30 por ciento de los votos. Sin embargo, se sienten impotentes ante los resultados. Muchos de sus representantes están encarcelados o han huido. Por eso no pueden evitar que, el 24 de marzo, el Parlamento apruebe la llamada Ley Habilitante de 1933. Gracias a esta ley, el Gobierno de Hitler puede gobernar sin intervención del Parlamento. Alemania se ha convertido en una dictadura.

Violencia, detenciones y campos de concentración

Para los oponentes de Hitler las consecuencias de su nombramiento son desastrosas. Las detenciones en masa que se empiezan a producir a raíz del incendio del Reichstag, se aceleran tras la victoria electoral del 5 de marzo. En abril ya se han efectuado miles de detenciones. Muchas víctimas se encuentran en estado de «prisión provisional». Lo que significa que el régimen puede arrestarlas sin que medie imputación alguna.

Las prisiones no están preparadas para albergar a este gran número de prisioneros. Los nacionalsocialistas solucionan este problema abriendo campos de concentración en los que encierran a sus prisioneros. En la localidad de Dachau, cerca de München, Heinrich Himmler abre el 20 de marzo el campo de concentración que lleva el nombre de la localidad. También en otros lugares, los nazis crean campos de concentración: al norte de Berlín, Oranienburg, y en Emsland, justo al otro lado de la frontera holandesa, ponen a los prisioneros a trabajar en las turberas. Estos campos forman la base del posterior sistema de campos de concentración.

Aparte de como solución para la falta de celdas, los campos de concentración sirven para causar miedo.  En ellos, se maltrata a los prisioneros, se les tortura e incluso se les mata. Sobre todos los prisioneros judíos y los ciudadanos prominentes lo pasan muy mal. Los rumores de abusos en los campos de concentración circulan rápidamente entre la población.

Boicot de bienes judíos

Tras la victoria electoral y gracias a la eliminación de la oposición, el régimen nazi se mantiene firme en el poder. Ahora, Hitler apunta también hacia los judíos. Los judíos alemanes hace mucho tiempo que son el blanco de acciones violentas y acoso. Hasta ahora se trataba, mayormente, de acciones espontáneas efectuadas por individuos de ideología nazi. Ahora, el Gobierno anuncia un boicot contra los judíos.

Hay dos motivos para que el Gobierno nazi emprenda ahora una acción oficial contra los judíos. El motivo inmediato es un llamamiento de las organizaciones judías en los EEUU. Quieren boicotear los productos alemanes, con motivo del maltrato y discriminación de los judíos en Alemania. El boicot alemán a los productos judíos es la reacción al llamamiento en EEUU. Con el boicot, el régimen nazi quiere, además, imponer su liderazgo. Mientras se produzcan acciones espontáneas de individuos nazis, puede darse la impresión de que Hitler no es capaz de mantener el orden. Esto podría poner en peligro su posición.

Boycot van Joodse winkels
Un miembro de las SA y un oficial de las SS ante una tienda de modas en Berlín, durante el boicot de tiendas de propietarios judíos, 1 de abril de 1933. © Bundesarchiv, Bild_102-14468

El 1 de abril, algunos hombres de las SA colocan carteles con consignas antisemitas delante de las tiendas de propietarios judíos. Entorpecen la entrada a clientes que quieren acceder a esas tiendas. La campaña no es todo un éxito. Muchos alemanes se encogen de hombros ante la campaña y la prensa extranjera la condena.  Sin embargo, es un momento importante en el desarrollo de medidas antisemitas. Por primera vez, se deja ver a sin rodeos, que el régimen nazi está dispuesto a hacer imposible la vida de los judíos en Alemania.

Los nacionalsocialistas han conseguido implantar una dictadura en un par de meses. Los alemanes que no son judíos y no participan en política tienen poco que temer. En el caso de los oponentes políticos es todo lo contrario. El régimen nazi ha encarcelado a muchos de ellos y, en algunos casos, los ha matado. Muchos judíos son víctimas de medidas discriminatorias y de la violencia.

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