Existen varias versiones del diario de Ana Frank.

¿Por fin tomada en serio como escritora?

Los papeles de los diarios de Ana Los diarios, cuadernos y hojas sueltas con apuntes de Ana Frank.
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En 1998, el descubrimiento de cinco páginas desconocidas de Ana Frank volvió a centrar la atención en su diario. Pese a que el Instituto holandés de documentación de guerra había desvelado ya en 1986 en la edición crítica de «Los diarios de Ana Frank» la historia completa de «La casa de atrás» (título oficial de la publicación holandesa) y había presentado en columnas paralelas todos los textos de sus diarios disponibles por aquel entonces, reinaba la confusión.

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Ello se debía en parte a la nueva edición de «La casa de atrás» compilada en 1993, en la que Mirjam Pressler volvió a mezclar lo que en la edición científica se había disgregado minuciosamente. Conviene proceder por eso una vez más a hacer un análisis sucinto de las distintas versiones de los diarios de Ana Frank y situar en un contexto adecuado las cinco páginas complementarias.

El diario a cuadros rojos y blancos

El 12 de junio de 1942, al cumplir los trece años, los padres de Ana Frank le regalan el diario original a cuadros rojos y blancos, en el que ese mismo día ella escribe que espera poder confiárselo todo y que sea para ella un gran apoyo. Las semanas siguientes escribe sobre su cumpleaños, sus compañeros de clase y lo que acontece en el Liceo Judío, así como sobre las escasas diversiones a las que, en junio de 1942, aún tenían acceso los niños judíos. A comienzos de julio de 1942, su hermana Margot, de dieciséis años, recibe una citación para «ir a trabajar a Alemania». Los Frank pasan entonces a la clandestinidad: se instalan en un refugio acondicionado en las plantas superiores de la «casa de atrás» de Prinsengracht 263. En esa dirección tiene su sede la empresa de Otto Frank, que para entonces se había transferido sobre el papel a otros dueños. Los Van Pels y el dentista Pfeffer se refugiarían luego en el mismo lugar.

Cartas a Kitty

Las primeras semanas tras el paso a la clandestinidad son muy difíciles para la niña alegre y despreocupada que era Ana, y apenas consigue escribir al respecto en su diario. A raíz de la lectura de uno de sus libros favoritos ―Joop ter Heul, de Cissy van Marxveldt―, a finales de septiembre se le ocurre la idea de dar a sus apuntes la forma de cartas, dirigidas a un club de amigas imaginarias, de las que Kitty es la que más aprecia. Esas cartas, que son a veces algo infantiles y que destilan un entusiasmo pueril, contienen alusiones a personas y situaciones de Joop ter Heul, una serie de acertijos y chistes, así como algunos pensamientos oníricos de Ana y los primeros apuntes sobre sus lecturas y experiencias en el refugio. Mezcladas con todo esto aparecen dos cartas a una amiga real, Jacqueline (van Maarsen), que Ana, naturalmente, nunca le envió.

Dos versiones: versión a y versión b

A finales de 1942, Ana ya había llenado con sus apuntes prácticamente todo el primer diario. Siguió escribiendo sus cartas en una serie de cuadernos, que no se conservaron en su totalidad, con lo que no sabemos a partir de cuándo comienza a dirigirse exclusivamente a Kitty. Lo que sí se sabe es que Ana, animada por un llamamiento hecho por el ministro Bolkestein desde Inglaterra a través de la emisora clandestina Radio Orange, decidió en la primavera de 1944 reescribir los apuntes y cartas originales con vistas a su posterior publicación. El 20 de mayo de 1944 acometió muy en serio esa tarea. En las diez semanas largas que aún le quedaban, llegó a llenar 324 hojas sueltas con sus textos. En la edición crítica, el texto original se denomina versión a, y el texto reescrito, versión b.

«La casa de atrás»: versión c

Los escondidos son delatados y acaban detenidos el 4 de agosto de 1944. Tras la detención, Miep Gies y Bep Voskuijl, sus dos protectoras, recogen todos los textos de Ana que encuentran. Un año después, cuando queda claro que Otto Frank es el único que ha sobrevivido a los campos de exterminio, Miep Gies le entrega los escritos de su hija, con los que él compilará la edición original de «La casa de atrás» ― lo que en la edición crítica se denomina la versión c.

«Algunos fragmentos»

Otto Frank había leído muchos libros, pero sabía bien poco sobre lo que implica editarlos. En la edición original de «La casa de atrás» no viene indicado que él revisó los escritos de su hija, y tampoco que al componer el libro fue escogiendo fragmentos de dos versiones muy distintas del epistolario de Ana. En el somero y anónimo epílogo se lee únicamente que «salvo algunos fragmentos, que resultan de escaso valor para el lector, se ha imprimido el texto original». Otto se aferró obstinadamente a esta ficción hasta el final de sus días, acaecido en 1980. Cuando se le preguntaba qué era lo que había omitido, respondía que se trataba de unos párrafos sobre el desarrollo físico de Ana y de unos comentarios odiosos sobre su madre. De este modo, lamentablemente, Otto Frank creó una imagen que le ha sobrevivido hasta la fecha, y de la que se sirvió Mirjam Pressler para su nueva edición de «La casa de atrás», pese a que una lectura minuciosa de la edición crítica rebate completamente la afirmación Otto Frank.

Más críticas y más introspectivas

Es difícil saber por qué Otto Frank nunca habló sobre la existencia de dos versiones originales ―aunque estuviesen fragmentadas― del epistolario de Ana. ¿Acaso pensó que un diario supuestamente no revisado y espontáneo de una adolescente agradaría más al lector? ¿En qué ideas basó su selección de textos a y b para compilar la primera edición de «La casa de atrás»?

Para el año 1943, disponía tan sólo del manuscrito reelaborado por Ana (versión b), ya que la versión a se había perdido. Es el período donde el lector alcanza a apreciar mejor qué textos había preparado Ana para publicar. Se trata de auténticas «piezas de género», escenas costumbristas que describen la rutina diaria de los ocho escondidos, amén de graciosas descripciones de episodios especiales muy bien observados que interrumpen esa rutina. Ana expresa su aprecio y gratitud hacia los protectores, en especial hacia Miep Gies, pero además se refiere a la escasez de alimentos, a las desagradables peleas y el ambiente de tensión en el refugio, y a las noticias que les llegan desde fuera, sobre todo sobre la persecución de los judíos y la guerra. Las cartas de noviembre y diciembre de 1943 se hacen cada vez más críticas y más introspectivas.

Una joven escritora

Para el principio de «La casa de atrás», es decir, la segunda mitad de 1942, Otto Frank disponía tanto de los apuntes espontáneos de Ana de la versión a como de su versión b, reescrita dos años después. Si bien la versión b de Ana empieza por el prólogo relativamente literario con fecha de 20 de junio, Otto le antepuso dos textos bastante infantiles sobre su decimotercer cumpleaños y una pequeña frase de transición. Sin embargo, recogió íntegramente de la versión b de Ana la cautivadora descripción de la consternación que se produjo el 5 de julio, cuando le llegó la citación a Margot y se adoptó la pronta decisión de pasar a la clandestinidad al día siguiente. Lo mismo vale para la meticulosa descripción de todos los espacios de la casa de atrás, con la que Ana, al reescribir sus textos, sentó muy conscientemente las bases de su posterior epistolario, para que el lector pudiera hacerse una idea cabal del entorno en el que se desarrollaban sus experiencias de escondida y donde al poco tiempo, presionada por las circunstancias, se convertirá en una persona autónoma y novel escritora.

Formación de imagen

Al reelaborar sus textos, Ana suprimió la mayoría de los exabruptos dirigidos contra su madre. A la luz de la formación de su imagen, resulta significativo comprobar que en la versión c Otto Frank recoge una parte de ellas, por ejemplo el 3 de octubre de 1942. A propósito: lo mismo vale para el comentario de Ana sobre su ansiada primera menstruación, que había suprimido en la reelaboración, pero que papá Frank reincorpora en el fragmento correspondiente al 29 de octubre.

Párrafos sensibleros

Para el período que va del 22 de diciembre de 1943 al 29 de marzo de 1944, Otto también disponía de versiones a y b. El arriba mencionado proceso de creciente introspección crítica se aprecia muy bien al comparar las dos versiones de la descripción de la visita navideña de uno de los protectores y las emociones que ello desata (24 de diciembre de 1943). El afán de libertad y despreocupación de Ana no ha perdido nada de su intensidad, aunque en la versión b utiliza un lenguaje más poético y al final de la carta correspondiente se deniega muy resuelta a sí misma el caer en la autocompasión. Por lo visto, a Otto Frank le pareció necesario tanto aquí como en cartas posteriores completar los textos reelaborados de Ana mediante algunos párrafos sensibleros que ella había suprimido, y añadiendo a veces pequeñas frases procedentes de otros apuntes. Todo esto hace que se pierdan en gran parte el hermetismo y la composición literaria pretendida por Ana en su versión b.

Textos suprimidos

La evolución de las versiones (de la a a la b y a la c) se aprecia muy bien en la extensa carta del 5 y 6 de enero de 1944. En la versión a, Ana cuenta cómo su madre en algún momento le infligió una herida psíquica, que aún le escuece cuando piensa en aquel episodio. Ana suprimió este texto en su versión b, al igual que la segunda parte de esa carta, en la que se refiere a su cuerpo en pleno desarrollo, a su menstruación y a su «tremenda necesidad» de palparse los senos en la cama por las noches. Otto Frank recogió ambos párrafos en su versión c, en plena contradicción con su afirmación, reiterada una y otra vez, de que había omitido en concreto los fragmentos en los que Ana se refería de un modo especialmente irrazonable a su madre o describía su cuerpo con demasiado detalle.

Cuentos de «La casa de atrás»

En la versión c de los textos de comienzos de 1944, Otto recogió varios de los exabruptos emocionales de Ana de la versión a, que ella misma había eliminado en parte o a los que había dado forma literaria en sus cuentos. Ya en 1943, en paralelo con los apuntes en su diario, Ana escribió una serie de relatos breves, destinados a un libro de cuentos separado. A finales de febrero de 1944, sublimó a partir de una visión de su querida abuela (versión a, 29 de diciembre de 1943) el relato consolador «El ángel de la guarda», y poco después convirtió su apasionado enamoramiento de Peter van Pels en «La felicidad» (véase Ana Frank, «Cuentos y sucesos de la casa de atrás»). Otto Frank recogió algunos de esos sucesos en su edición de «La casa de atrás», como «El mejor escritorio», el día 13 de julio de 1943.

Un gran desarrollo

Para la época en que se puso a reescribir sus textos, a comienzos de 1944, Ana había leído numerosos y muy buenos libros, que habían formado su espíritu y su estilo. Había experimentado un gran desarrollo interior y superado su enamoramiento de Peter, que en cuanto a firmeza de carácter e inteligencia no podía ni compararse con ella. En su texto reelaborado, Ana suprimió la mayoría de sus apasionamientos con Peter y modificó algunos párrafos breves sobre él. En la versión b de su mirada retrospectiva del 7 de marzo, en la que se libera espiritualmente de sus padres y afirma con valentía su autonomía, Peter ya no aparece. En la versión c, papá Frank revirtió nuevamente todo aquello. Por lo visto, quería conservar para sí y para el lector la imagen de su querida e impetuosa pequeña Ana, no sabiendo muy bien qué hacer con la novel escritora, más objetiva y más autónoma espiritualmente.

Texto suprimido

De este período también proceden las tres hojas sueltas más espectaculares de las cinco que se descubrieron en los años 90 y que Otto Frank había confiado poco antes de morir a Cor Suijk, a la sazón colaborador de la Casa de Ana Frank. Mientras, en 2001 se publicó una nueva edición crítica de «Los diarios de Ana Frank», que incorpora esas tres hojas ―la versión b de un apunte en el diario el día 8 de febrero de 1944―, así como las 47 líneas de la versión a original correspondientes a la misma fecha, que se habían suprimido en la edición crítica de 1986 a petición de la familia Frank. Se trata de una reflexión de Ana Frank sobre el matrimonio de sus padres.

Un intento bienintencionado

En el transcurso de las semanas anteriores, Ana había reflexionado repetidas veces sobre la mala relación con su madre y definido, por ejemplo el 2 de enero de 1944, su propia cuota de responsabilidad en las tensiones. En la carta del 8 de febrero busca la explicación de la dureza de su madre en una profunda tristeza: por una conversación anterior con su padre, Ana se había enterado de que éste no había podido casarse con su gran amor de juventud, y ahora piensa que mamá Frank siente que su marido no la quiere tan apasionadamente como ella a él y está amargada. Ana quisiera tener esto en cuenta, pero la inaccesibilidad de su madre se lo impide. El intento de Ana por hacer justicia a su madre no deja de ser bienintencionado. En el capítulo 8 de la biografía de Ana Frank a cargo de Melissa Müller, se lee que la suposición de Ana no se aparta mucho de la realidad. Por eso, está muy bien que la reflexión «descubierta», con fecha de 8 febrero de 1944, se haya incorporado en su totalidad a la última edición de «La casa de atrás» (29.ª edición revisada, 2003; Editorial Bert Bakker, Ámsterdam).

«No son tonterías sentimentales»

El matrimonio de sus padres fue para Ana motivo de inquietud continua. En una carta significativa fechada el 11 de mayo de 1944, manifiesta su deseo de ser escritora. Expresa que «de todos modos, cuando acabe la guerra quisiera publicar un libro titulado La casa de atrás», y que su diario podrá servir de base. El segundo gran proyecto que nombra es el de terminar su relato «La vida de Cady», en el que la protagonista no llega a casarse con el gran amor de su vida. Ana escribe: «No son tonterías sentimentales, porque el relato incluye en parte la historia de papá». Otto Frank no recogió este último párrafo en la versión c. Cabe señalar que no procede del texto reelaborado por Ana, porque no llegó a ultimar su revisión antes de la detención. Lamentablemente, la versión b se detiene el día 29 de marzo de 1944, aunque en muchos textos de la versión a fechados entre abril y agosto se ve que la joven escritora, aun en sus apuntes espontáneos, pensaba ya en una futura publicación. Un muy buen ejemplo de ello es la sobrecogedora descripción de la entrada de intrusos en la casa el Domingo de Pascua (11 de abril de 1944).

Publicación del diario en forma de cartas

Es por ello difícil de entender por qué Otto Frank había mantenido ocultas otras dos hojas por intermedio de Cor Suijk. Se trataba de un breve prólogo alternativo a la versión b de Ana, no menos literario que el que se conoce en la actualidad. En ambos textos, Ana minimiza de manera efectiva sus aspiraciones como autora del diario: en el texto publicado, al afirmar que nadie se interesará por las confidencias de una niña de trece años, y en las hojas sueltas desconocidas hasta hace poco, al indicar que cuidará de que su diario en forma de cartas no caiga en manos de nadie. Papá Frank interpretó todo esto de un modo demasiado literal, temiendo que le acusaran de haber publicado los escritos de Ana en contra de su voluntad. Nada más apartado de la verdad. Y es que Ana había preparado la publicación de su epistolario mediante una minuciosa revisión.

24 palabras

Aunque ya se dispone de la quinta versión, mejorada y ampliada, de la edición crítica de «Los diarios de Ana Frank», el texto todavía no está del todo completo. En los apuntes relativos al 6 de mayo de 1944, se han suprimido 24 palabras «a petición de los interesados». Basándonos en la coherencia del texto, se justifica suponer que no se refieren a Ana y ni a sus allegados más íntimos, con lo que cabe esperar que la ulterior publicación de las palabras suprimidas no tendrá ningún efecto espectacular.

Fecha anterior

Más grave me parece que los editores de la nueva edición mejorada (la 5.ª) hayan mantenido pese a todo la fecha controvertida de una carta importante que compone el diario. Según se desprende de una extensa explicación que figura en las páginas 219 a 220, la fecha original que encabezaba dicha carta ―escrita para la versión b― era el sábado 30 de octubre de 1943. Esa fecha, escrita en tinta, fue tachada a lápiz y sustituida, igualmente a lápiz, por la del sábado 7 de noviembre de 1942. A renglón seguido, esta fecha anterior se borró ― aunque no de forma completa. En cuanto al contenido y el estilo, esa carta del diario debería ir al final de 1943, un año especialmente difícil para Ana. Una pelea entre ella y su hermana Margot constituye el punto de partida para la reflexión de Ana sobre sus relaciones con sus parientes cercanos y sobre su propia posición dentro de la familia. Cae en la cuenta de que no puede esperar de su madre ni de su padre el apoyo ni el estímulo necesarios, que tendrá que ser ella misma su patrona de barco y que únicamente escribiendo su diario saldrá adelante. El hecho de que Otto Frank, para la versión c de este crítico apunte en el diario, diese preferencia a la fecha más antigua, vuelve a demostrar lo poco que asimiló el rápido desarrollo de Ana, de caprichosa colegiala a novel escritora autónoma. Lástima que los editores de la 5.ª versión de la edición crítica, aunque se mostraran dispuestos a poner en tela de juicio la fecha de esta interesante carta del diario, no optasen por la fecha posterior sobre la base de un análisis estilístico y del contenido.

«Un homenaje a Ana Frank»

Es motivo de satisfacción el que en 2001 los cuentos de Ana Frank y otros textos en prosa se hayan editado en un pequeño tomo adaptado al formato y la presentación de la quinta versión de la edición crítica, con el título de «Cuentos y sucesos de la casa de atrás. La vida de Cady». El encargado de esta publicación fue Gerrold van der Stroom. A esa misma serie se añade ahora, recién salido del horno y editado igualmente por Van der Stroom, el «Libro de las frases bonitas», la recopilación que hizo Ana de citas memorables extraídas de los libros que leía en la casa de atrás. La serie lleva por lema «Un homenaje a Ana Frank». Una edición de la versión b del epistolario de Ana, es decir, de la versión que Ana estaba preparando para dar a la imprenta, completaría la serie de manera digna. Así pues, al fin y a la postre la escritora Ana Frank habrá sido tomada en serio.

Sobre la autora

Laureen Nussbaum es catedrática emérita de Literatura de la Universidad Estatal de Portland, Oregón (EE.UU.). En la década de 1930 abandonó la Alemania nazi y se refugió en Holanda, donde conoció a los Frank. Al tener una abuela cristiana, fue considerada «judía a medias» y sobrevivió a la guerra. En 1947, Otto ofició de testigo en su boda. Diez años después, Laureen emigró a los Estados Unidos con su marido y tres hijos.

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