¿Cada vez más historia?
Desde la apertura de la Casa de Ana Frank al público (1960) muchas cosas han cambiado, aunque otras se han mantenido inalteradas. La casa de delante, por ejemplo, sufrió muchos cambios al principio, hasta que a finales de los años noventa se la devolvió a su estado original en la medida de lo posible.
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La Segunda Guerra Mundial ha pasado cada vez más a formar parte de la Historia. Lo que los jóvenes de hoy en día aprenden sobre la guerra, ya no lo hacen por lo que les cuentan sus padres o, incluso, sus abuelos.
Aunque sólo sea por eso, la Casa de Ana Frank tiene una importante tarea educativa que cumplir: relata la historia de la masacre de la que fueron víctima seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, centrándose en las visicitudes de algunos de ellos.
Según el ideal de Otto, la casa que llevaría el nombre de su hija debía ser una casa para los jóvenes, un lugar de encuentro internacional.
Con el correr del tiempo, la Casa de Ana Frank se ha convertido cada vez más en un museo, aunque en cierta forma sigue compliendo la función de casa para los jóvenes y lugar de encuentro internacional.
El cambio más llamativo ―y en realidad un cambio constante a través de los años― es el crecimiento sostenido del número de visitantes. El gran interés que despierta la casa también se aprecia por el importante número de famosos ―holandeses y extranjeros― que desean visitar la Casa de Ana Frank.
De arriba abajo: Otto Frank enseña a la reina Juliana la estantería giratoria; Hillary Rodham Clinton visita la Casa de Ana Frank; Yasser Arafat visita la Casa de Ana Frank.
El porqué del gran interés internacional que suscita la Casa de Ana Frank es una pregunta difícil de responder. ¿Tiene que ver con la fuerza expresiva del diario de Ana? ¿Con las exposiciones itinerantes y las múltiples actividades que desarrolla la Casa de Ana Frank en el exterior? ¿Con el recuerdo de las atrocidades ―nunca del todo digeridas― de la Segunda Guerra Mundial?
Algunos visitantes del museo intentan expresar con palabras en el libro de visitas que encuentran al final del itinerario museístico lo que significa para ellos la visita. Se detalla a continuación una selección hecha al azar de los varios miles de comentarios (extraídos de los libros de comentarios de 2009):
- «Es la segunda vez que venimos – los cambios son muy acertados, pues ahora la casa tiene un carácter más educativo.» (6 de mayo de 2009)
- «Una exposición excelente y emotiva, especialmente para mis 2 hijos.» (29 de mayo de 2009)
- «(…) un lugar muy emotivo, acogedor e informativo. Volveré con mucho gusto.» (6 de junio de 2009)
- «Una casa que después de la “muerte” sigue viva.» (16 de junio de 2009)
- «Excelente museo. Una revelación. Bien cuidado. Merecerá la pena volver.» (28 de julio de 2009)