Los diarios en el museo
Quienes visitan la Casa de Ana Frank tienen ocasión también de ver los diarios y otros textos originales que Ana escribió durante su permanencia en el escondite. A menudo se detienen a observarlos y a reflexionar un buen rato sobre ellos; para muchos, verse expuestos cara a cara a estos famosos manuscritos supone una experiencia sobrecogedora.
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Aunque este legado de Ana constituye hoy por hoy un elemento fundamental de la colección del museo, en los primeros 25 años tras la inauguración de la Casa de Ana Frank en 1960, el diario nunca se había expuesto allí.
Cuando Otto Frank se muda a Basilea, en 1952, se lleva consigo el legado de su hija Ana. En esa ciudad establece un fondo especial –el Fondo Ana Frank– para gestionar los derechos de reproducción (copyright) de sus textos.
Tras la muerte de Otto, acaecida en 1980, por petición expresa suya todos los escritos de su hija se transfieren al Estado holandés, que a su vez encomienda al Instituto nacional de documentación de guerra (a la sazón RIOD, hoy NIOD), de Ámsterdam, la gestión de este patrimonio.
Para poner fin de forma definitiva a las calumnias según las cuales el diario de Ana sería una falsificación, en la primera mitad de la década de los ochenta el NIOD elaboró una edición científica de los escritos de Ana. Todos sus textos fueron sometidos a toda clase de minuciosos estudios.
El director del Instituto nacional holandés de documentación de guerra enseñando el diario original de Ana Frank con la cubierta roja a cuadros.
La edición científica se publicó en 1986. Sólo después de dicha publicación, el primer diario de Ana ―el conocido álbum de poesía con la encuadernación de tela roja a cuadros y el cierre roto― y algunas páginas de diario sueltas pasaron a exhibirse en el museo. El resto de los manuscritos de Ana se conservan en una caja fuerte del NIOD, que también es responsable de la gestión de la vitrina de la Casa de Ana Frank en que se exhibe el diario.
En 2010, cuando se cumplen cincuenta años desde la apertura al público de la Casa de Ana Frank, se exhibe por primera vez en el museo la colección completa de los escritos de Ana. La gestión de los tres diarios, el «libro de las frases bonitas», el libro de cuentos y las hojas sueltas que Ana escribió en la casa de atrás, además del álbum de fotografías confeccionado allí por ella, se transfirió oficialmente a la Casa de Ana Frank el 18 de marzo de 2010.
La filosofía en que se basa la nueva decoración del lugar establece que los edificios deben contar en gran parte ellos mismos sus historias. En todas las habitaciones de Prinsengracht 263, en las que se ha restablecido en la medida de lo posible la situación de antes de la guerra, pueden leerse en dos idiomas citas del diario de Ana, que cuentan algo sobre el significado de la estancia respectiva durante el período de clandestinidad.