Llegada al campo de Auschwitz
En el andén de Auschwitz-Birkenau, los hombres son separados de las mujeres. Los médicos nazis determinan qué prisioneros serán asesinados inmediatamente.
Separados
A la tercera noche, el tren se detiene repentinamente. Son alrededor de las dos de la madrugada. Las puertas de los vagones se abren. «¡Bájense! ¡Rápido, más rápido!», les gritan unos hombres vestidos en trajes a rayas, que los obligan a dejar sus equipajes a bordo del tren. Son prisioneros de Auschwitz, cuya tarea consiste en sacar de los trenes a la gente a medida que va llegando. En el andén patrullan soldados de la SS con perros. Llevan látigos en la mano. Unos reflectores muy potentes iluminan los andenes. Los hombres tienen que colocarse de un lado, las mujeres del otro. Es la última vez que Otto Frank ve a su mujer y a sus hijas.
Nunca en mi vida olvidaré la mirada de Margot.
Otto Frank
Hacia la derecha
Médicos de la SS examinan a cada uno de los prisioneros. Los niños, los ancianos y los enfermos van a parar a un lado, los demás prisioneros al otro. Rosa de Winter-Levy describe aquel momento: "El oficial nos observa con una mirada escrutadora. Sin decir nada, nos indica que sigamos hacia la derecha. (...) A los que mandan al otro lado, como las personas mayores y los niños pequeños con sus madres o acompañantes, nunca más los volvimos a ver. Los llevaron directamente a la cámara de gas". También a los ocho habitantes de la casa de atrás les indican que vayan a la derecha.
Selección de prisioneros en el andén de Auschwitz-Birkenau
Médicos nazis determinan qué prisioneros deben morir enseguida.