Otras personas también se escondieron
Los Frank, los Van Pels y Fritz Pfeffer tuvieron que esconderse porque eran judíos. Pero no sólo había judíos residentes en Holanda que se escondían: también las vidas de otras personas peligraban. Al igual que ellos, se vieron obligados a buscar refugio. Los lugares en que la gente se escondía eran muy variados. Había refugios en la ciudad y en el campo. Grandes y pequeños. Algunos escondidos tenían que permanecer en casa todo el día; otros podían salir a la calle, al disponer de buenos documentos falsos.
Escondidos
Los Frank se escondieron junto con los Van Pels y Fritz Pfeffer por un período de dos años en total
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¿Esconderse o no?
Se estima que durante la guerra estuvieron escondidas en alguna parte de Holanda durante más o menos tiempo unas 300.000 personas. Para los miembros de la resistencia, la disyuntiva «esconderse o no» no valía en realidad: si no querían ir a parar a la cárcel, no tenían otra opción. Para muchas familias judías sí que valía. Era una disyuntiva difícil: ¿por qué tenían que esconderse si no habían hecho nada? Y quizá la vida en los campos tampoco resultaba ser tan terrible.
"Por aquella época, también en mi familia nos planteamos la pregunta de si debíamos escondernos o no. Mi padre opinaba que era mejor que hiciéramos lo que nos decían. Le parecía demasiado peligroso optar por otra cosa. Y en realidad tenía razón: la clandestinidad no ofrecía ninguna garantía de seguridad. Además, se pensaba que por más terribles que fuesen esos campos, igual tendríamos posibilidades de salir con vida, al ser jóvenes y fuertes. Mi padre no quería esconderse. Mi madre sí, pero igual optó por quedarse con mi padre. Yo también quería esconderme. Al final, después de muchas idas y venidas, mi madre me apoyó y dejaron que me escondiera. Tenía quince años, estaba llena de temeridad juvenil y confiaba en que lo lograría."
Ted Musaph-Andriesse
Acceso camuflado a un refugio a través de un retrete
Niños escondidos
En la guerra, algunos padres judíos tuvieron que tomar una decisión muy difícil. A veces era más fácil conseguir refugio en casas de familia para niños solos. Esto implicaba que debían distanciarse de sus hijos y dejarlos partir solos a un refugio. A veces se trataba incluso de bebés.
Algunos protectores todavía estaban dispuestos a arriesgarse para esconder a un niño. Para los adultos era mucho más difícil conseguir un buen refugio. En el caso de los niños judíos, se los hacía pasar por parientes propios. Por ejemplo, decían que los niños eran de Rotterdam, porque allí se habían perdido mucho datos personales de los registros públicos a causa del bombardeo.
Delación
De los 25.000 judíos escondidos, 8.000 fueron descubiertos, a menudo por delación. Los escondidos detenidos eran tratados como «casos de castigo» e iban a parar a un campo de concentración. La suerte de los protectores difería. A veces sólo detenían a los escondidos y los dejaban tranquilos, otras veces también ellos acababan detenidos. En principio, ayudar a los judíos estaba penalizado con graves sanciones. En la práctica éstas no siempre se aplicaron.