Tensiones y disputas
Ocho personas apretujadas en una estrecha casa de atrás... La tensión es insoportable: cada día los escondidos temen que los descubran.
Ana escribe:
«Las palabrotas que han volado por esta honorable casa durante el último mes dan vértigo. (...) Honestamente, a veces ya ni sé con quién estamos reñidos o con quién ya hemos vuelto a hacer las paces. Lo único que me distrae es estudiar, así que estudio mucho.»
En la casa de atrás reina al principio un ambiente cordial, pero no tardan en estallar las primeras disputas. Los escondidos permanecen encerrados las 24 horas del día. Cuando hay gente trabajando en el almacén de la planta baja, deben guardar silencio absoluto. Durante el día, tienen que evitar en lo posible tirar de la cadena del inodoro, ya que las tuberías del desagüe pasan por el almacén. La estrechez del refugio y el temor a ser descubiertos hacen que aumente la tensión y se produzcan reiteradas disputas. Ana Frank lo describe con detalle en su diario.
Pensamos que la convivencia con la familia de mi socio haría menos monótona nuestra estancia en el refugio, pero no nos imaginamos las dificultades que acarrearían la diversidad de caracteres y de opiniones.
Otto Frank
Ana lo tiene difícil
Otto señala sobre Ana: "Estaba claro desde el principio que la vida aislada resultaría mucho más difícil para el espíritu vivaz de Ana que para nosotros. Sabíamos que echaría mucho de menos a sus numerosos amigos de la escuela. Margot, que era mucho más madura, sabría acomodarse más fácilmente a la situación." Para desahogarse, Ana Frank hace apuntes en su diario todas las veces que puede: "Me parece que lo mejor de todo es que lo que pienso y siento, al menos lo puedo apuntar; si no, me asfixiaría completamente."
Pequeño escritorio
Sentada a esta pequeña mesa en su habitación, Ana hace a menudo apuntes en su diario.