“Como somos judíos "de pura cepa", en 1933 mi padre se vino a Holanda, donde lo nombraron director de Opekta, Compañía holandesa de fabricación de mermeladas. Mi madre, Edith Holländer, vino también a Holanda en septiembre, y Margot y yo fuimos a Aquisgrán, donde vivía mi abuela. Margot vino a Holanda en diciembre y yo en febrero, cuando me pusieron encima de la mesa como regalo de cumpleaños para Margot.”