Auguste van Pels

Auguste nace el 29 de septiembre de 1900 en Buer, cerca de Osnabrück (Alemania). Miep Gies describe a Auguste como una mujer desenvuelta y algo coqueta. Los Van Pels suelen causar cierta agitación, tanto en forma de alegría como por las numerosas y violentas disputas. La señora Van Pels es la cocinera de la casa. Gusta de hablar de política, lo que motiva continuas riñas con su esposo.

A la casa de atrás provista de un orinal

Sobre su llegada a la casa de atrás, Ana escribe: «El señor y la señora Van Daan llegaron media hora más tarde. Para gran regocijo nuestro, la señora traía una sombrerera con un enorme orinal dentro. "Sin orinal no me siento en mi casa en ninguna parte", sentenció, y el orinal fue lo primero a lo que le asignó un lugar fijo: debajo del diván.»

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29 de septiembre de 1900

Nace en Buer, cerca de Osnabrück (Alemania).

5 de diciembre de 1925

Auguste se casa con Hermann van Pels. Adquiere la ciudadanía holandesa, que le corresponde automáticamente por ley al casarse con un holandés.

8 de noviembre de 1926

Nace su hijo Peter.

26 de junio de 1937

Los Van Pels se trasladan a Holanda.

13 de julio de 1942

Los Van Pels se esconden en la casa de atrás.

4 de agosto de 1944

Detención de los escondidos.

3 de septiembre de 1944

Deportación al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau (Polonia).

6 de septiembre de 1944

Llegada a Auschwitz. Auguste sobrevive a la selección.

26 de noviembre de 1944

La señora Van Pels es trasladada junto a otras ocho mujeres al campo de concentración de Bergen-Belsen (Alemania).

6 de febrero de 1945

Deportación a Raguhn (Buchenwald), Alemania.

9 de abril de 1945

Deportación a Theresienstadt (antigua Checoslovaquia).

abril/mayo de 1945

Fallece Auguste van Pels.

El entorno de Auguste

Hermann van Pels

Cuando se le acaban los cigarrillos, Hermann se pone de mal humor

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Peter van Pels

Peter es un chico tranquilo al que le gusta trabajar con las manos

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Lo que Ana escribe sobre Auguste

"Ciertos días, especialmente cuando se avecina alguna tormenta, más vale no mirarla a la cara. Bien visto, es ella la culpable de todas las discusiones, ¡pero no el tema! Todos prefieren no hablar de él; pero tal vez pudiera decirse que ella es la iniciadora. Azuzar, eso es lo que le gusta. Azuzar a la señora Frank y a Ana. Azuzar a Margot y al señor Frank no es tan fácil."