Al igual que su mujer Miep, Jan ayuda y protege a los escondidos de la casa de atrás. A través de sus contactos en el ayuntamiento, les consigue cupones de racionamiento para la compra de alimentos y ropa, y a mediodía pasa a menudo a visitarlos.
A los escondidos les ilusionan las frecuentes visitas de Miep y Jan. Son una agradable compañía y les traen las últimas noticias de la ciudad. Hermann van Pels se ilusiona sobre todo por las visitas de Jan Gies, que a menudo le trae cigarrillos.