En 1943 nombran jefe de almacén a Willem Van Maaren, porque Johan Voskuijl, al que sucede, enferma gravemente. No está al tanto de que en el edificio hay gente escondida, pero es muy curioso y empieza a sospechar. Los escondidos notan que les tiende trampas en el almacén: deja papeles en los extremos de las mesas para que, al rozarlos, se caigan. Willem van Maaren es inculpado en dos investigaciones judiciales en torno a la delación de los escondidos ―en 1948 y en 1963―, pero nunca se logra probar su culpabilidad.