«Quizá también nosotros continuemos la marcha» (Edith Frank-Holländer, 1937). Inauguración de una nueva exposición en la Casa de Ana Frank

Nueva exposición

En el día de la fecha se inaugura en la Casa de Ana Frank la nueva exposición temporal «Quizá también nosotros continuemos la marcha». La exposición se centra en la huida de Alemania a Holanda de las familias Frank y Van Pels y de Fritz Pfeffer en la década de 1930, y en sus posteriores esfuerzos infructuosos por encontrar refugio en otros países. Eva Schloss-Geiringer, superviviente del Holocausto e hijastra de Otto Frank, inaugurará la exposición y se referirá a su vida en Ámsterdam, donde se instaló en 1938 con sus padres y hermano, procedentes de Austria. La exposición puede visitarse en la Casa de Ana Frank hasta el 15 de septiembre de 2012.

«Quizá también nosotros continuemos la marcha»

Una exposición de 2012 sobre los infructuosos esfuerzos de las familias Frank y Van Pels y de Fritz Pfeffer por marcharse de Holanda en busca de refugio.

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Eva Schloss-Geiringer

La exposición sitúa la historia de las familias Frank y Van Pels y de Fritz Pfeffer en el contexto de los alrededor de 410.000 judíos que se marcharon de Alemania y Austria entre 1933 y 1941. Tras la asunción del mando de Hitler, en 1933, gran parte de los judíos alemanes deciden abandonar su patria. Entre 1933 y 1941, alrededor de 280.000 judíos huyen de la Alemania nazi y 130.000 de la Austria anexionada por Hitler, la mitad de la población judía total de ambos países. Varias decenas de miles van a parar a Holanda. Para muchos no es más que una parada intermedia.

También los Frank, los Van Pels y Fritz Pfeffer intentan continuar la marcha desde Holanda. Edith Frank, madre de Ana, escribe a una amiga en una carta fechada el 24 de diciembre de 1937: «Quizá también nosotros continuemos la marcha». Los Frank intentan refugiarse en Inglaterra, los Estados Unidos y Cuba, los Van Pels en los Estados Unidos y Fritz Pfeffer en Australia, Aruba y Chile. Todos los esfuerzos fracasan. En 1942 se esconden en la casa de atrás. Tampoco allí están seguros: alguien los delata y son enviados a los campos de concentración. Otto Frank será el único superviviente.