El museo

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Transcripción traducida de la emisión de radio de la emisora de radio holandesa KRO sobre la inauguración de la Casa de Ana Frank el 3 de mayo de 1960.

Otto Frank met Koningin Juliana bij draaibare boekenkast (1979)

De refugio a museo

Historia de la Casa Ana Frank

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Esta mañana, damas y caballeros, al lado de Westertoren en Ámsterdam, se ha llevado a cabo una corta pero conmovedora ceremonia. 

“Hoy, 3 de mayo de 1960, en el tercer aniversario de la Casa de Ana Frank, y en la víspera de las conmemoraciones nacionales, 15 años después de la liberación; el consejo directivo les da al bienvenida. Esta vez, no desde cualquier lugar en la ciudad como en ocasiones previas, sino por primera vez en la misma Casa de Ana Frank, Prinsengracht 263, Ámsterdam. 

De acuerdo con el presidente de la Casa de Ana Frank, el Sr. Bakels. 

La casa donde una niña judía escribió su diario ha sido restaurada y fue inaugurada hoy por el alcalde van Hall. 

“Ámsterdam ha sido por siglos una ciudad donde la gente, que era perseguida por su raza o su religión, encontraba un refugio seguro.” 

La Casa de Ana Frank no es sólo un lugar para la memoria. Es, por sobre todo, un lugar donde los ideales de Ana Frank pueden ser llevados a cabo desde el Centro Internacional para la Juventud. Al lado del mismo habrá una residencia para estudiantes que la Casa de Ana Frank podrá usar anualmente en los meses de julio y agosto. 

“Soy tan dichoso de tener este centro en Ámsterdam con una residencia para estudiantes al lado, asegurando relaciones cercanas con las nuevas generaciones y que la Casa de Ana Frank no sea una especie de monumento solamente que uno puede visitar y decir ‘el diario fue escrito aquí’, sino que esto permanecerá vigente para toda la vida.”

La casa de atrás está abierta. Será una prueba permanente de que los pensamientos de Ana Frank no son solamente para adoración emocional sino que mantendrán viva la memoria de alguien que tiene una creciente viabilidad. 

Finalmente, el padre de Ana, Otto Frank, dijo palabras emocionates de agradecimiento. 

Pido perdón, por si aquí, en esta casa, no pueda hablar. Estoy seguro de que Uds. comprenderán que el pensamiento de todo lo que pasó aquí, a veces es demasiado potente para mí. Yo puedo solamente agradecerles a todos Uds. el interés que han mostrado al venir aquí. Y espero que puedan continuar apoyando el trabajo de la Casa de Ana Frank y del Centro Internacional de la Juventud, en todo sentido.”