En octubre de 1941, el avance alemán en la Unión Soviética se detiene en los suburbios de Moscú. Cuando cae el otoño, los tanques quedan empantanados en el fango por la temporada de lluvias. Y, a continuación, llega pronto el invierno.
Es el invierno más frío desde hace décadas. Esto conlleva a que los vehículos no funcionen más. El alto mando alemán planeaba una rápida victoria y, por lo tanto, los soldados no llevaban una buena ropa de invierno y padecen bajo el frío ruso. Pero el frío no es el único problema. Moscú está tan lejos de Alemania que es muy difícil conseguir armas y comida para las tropas.