Un día después de la invasión a los Países Bajos, una parte del ejército nazi llega hasta el frente de batalla Grebbe, a unos 60 kilómetros de la frontera alemana. Esta línea de defensa consiste en una colina grande con pendientes pronunciadas. Al pie de la misma se encuentran los trabajos defensivos y la parte delantera ha sido cubierta con agua.
El ataque comienza el 11 de mayo y un día después las tropas nazis se apoderan casi por completo de la colina Grebbeberg. La defensa neerlandesa ha sido sorprendida con la guardia baja. A la mañana siguiente, el ejército neerlandés lanza un contraataque, pero este fracasa. Al final de la tarde, los neerlandeses abandonan la lucha y se alejan en retirada hasta una nueva línea de defensa en el oeste.






