La liberación no es sólo una fiesta, sino también el momento de venganza hacia los neerlandeses que han cooperado con los nazis. Cinco años de soportar humillación, frustración y vigilancia impotente han encontrado una vía de escape con violencia contra los «neerlandeses equivocados» y «traidores de la patria». En neerlandés existe el término «día de las hachas» (bijltjesdag) para indicar que ha llegado ya el momento de ajustar cuentas, después de una prolongada opresión general.
Miembros del Movimiento Nacional Socialista en los Países Bajos (NSB) y colaboradores neerlandeses del régimen nazi son sacados de sus hogares, maltratados, transportados en coches y arrastrados por las calles. A los lados de las calles, la gente les grita insultos y escupe. También se les rasuraba la cabeza a las mujeres de los miembros del Movimiento Nacionalsocialista neerlandés (NSB) y a las jóvenes que hubiesen mantenido una relación con algún soldado nazi. A estas últimas las llamaban “cabezas rapadas” («moffenmeiden»).





