El 30 de septiembre de 1938, el primer ministro británico Neville Chamberlain regresa de una conferencia en Múnich. Ha firmado, conjuntamente con Francia e Italia, un acuerdo con Hitler. En el cual se establece que Hitler puede anexar al Reich alemán: Sudetenland, la parte predominantemente de habla alemana de Checoslovaquia. A cambio, Hitler decide no invadir totalmente Checoslovaquia.
Más tarde, ese mismo día, Chamberlain proclama en un discurso: "Un primer ministro británico ha regresado de Alemania y trae una paz honorable. Creo que hay paz en nuestro tiempo." Piensa que se ha evitado una guerra entre Alemania y Gran Bretaña, aunque muchos todavía no creen en ello. El Tratado de Múnich es un símbolo para una política de admisión y reconciliación (appeasement). En sus esfuerzos por evitar la guerra, los británicos y los franceses aceptan, una y otra vez, las exigencias de Hitler.