El 13 de mayo de 1939 sale del puerto de Hamburgo, el barco St. Louis con 937 judíos a bordo, en su mayoría alemanes. Su intención es llegar a Cuba y llevan, en su opinión, los papeles correspondientes para ser admitidos. El barco llega dos semanas más tarde, en el 27 de mayo, a La Habana, la capital de Cuba. Sin embargo, sólo son admitidos 28 pasajeros. El presidente de Cuba declaró inválidos los documentos de los demás. Solamente un hombre puede ingresar al país y es admitido en un hospital, después de un intento fallido de suicidio.
Barco de refugiados rechazado
27 de Mayo de 1939 Habana
El barco continúa navegando hacia Estados Unidos, pero este país no admite a nadie. Después de un mes, la nave regresa a Europa. El viaje termina en Amberes. Tras las negociaciones, los Países Bajos, Bélgica, Francia y Gran Bretaña aceptan cada uno a una cuarta parte de los pasajeros. Finalmente, los refugiados pueden desembarcar a tierra firme.