Prejuicios y estereotipos

¿Qué puedes hacer contra los prejuicios?

Todos tienen prejuicios. ¡Tú también! Los prejuicios son útiles para mantener un panorama general. Asimismo, pueden influenciar cómo nos comportamos con ciertas personas y puede volverse peligroso. Afortunadamente, también puedes hacer algo al respecto. Esto se describe en tres pasos a continuación.

El primer y más importante paso contra los prejuicios cotidianos es identificarlos y reconocer que todos los padece. Todo el mundo ha pronunciado juicios determinados de valor sobre ciertos grupos de personas, pero que no aplican a todos los miembros de ese grupo. Si lo reconoces y eres consciente de ello, mientras permanezca así, ya has dado el paso más importante.  

El segundo paso: intenta asegurarte que tus propios prejuicios no determinen tu comportamiento. Los prejuicios no deben llevarte nunca a apartar a personas, a  discriminarlas.  Cuidado con difundir también tus propios prejuicios.

Y el tercer paso: ¡reacciona! Reacciona si a tu alrededor alguien lastima a otras personas u ofende a todo un grupo o si intenta encasillarlos de algún modo con un prejuicio.  ¡Ve contra esto! Reacciona en tu propio círculo de amigos y conocidos, reacciona en las redes sociales. 

¿Cómo lo puedes hacer? Puedes preguntar si no es posible bajar el tono. Puedes iniciar una discusión con esas personas o de alguna otra manera hacerte oír.  Ante los prejuicios hirientes u ofensivos (sobre ti mismo u otros) puedes expresarte claramente que no consideras que eso correcto. 

Para responder adecuadamente contra los prejuicios no necesitas ser un experto en cualquier tema. No tienes que conocer todos los hechos. Solo utilizando tu sentido común y empatía, y además, algo de humor.

Si discutes: pregunta y repregunta. Así puedes, a veces, llegar más allá con hechos, cifras y argumentos. Repreguntar puede ser una buena manera de evitar una interminable conversación donde cada uno se mantenga en su posición. Y, al mismo tiempo, puedes demostrar que algunas afirmaciones no son correctas o no tienen sentido.

Interrogar puede llevar a que la otra persona se replantee si él o ella realmente tiene razón. Quiza no siempre directamente. A veces funciona a largo plazo. De esta manera puedes, de a poco, en pequeños pasos, lograr que otros o tú mismo tenga menos prejuicios.