Vista general

Temas para reflexionar

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17 de Octubre de 2019 — Gabri Brummelman de la sección educativa de la Casa de Ana Frank, te llevará a una de las visitas grupales de estudiantes de secundaria al museo. ¿Cómo se asegura que estos alumnos abandonen la Casa de Ana Frank con una mirada diferente a la traían al ingresar?

Al abrir la puerta que da a la calle Westermarkt 20 me encuentro con adolescentes y veintiañeros, de diferentes tipos y tamaños; jóvenes motivados, desinteresados, cansados o ávidos de curiosidad, de diversos niveles, con diferentes habilidades lingüísticas, entornos y perspectivas.

Estudiantes alemanes

Hoy, un grupo de estudiantes alemanes de secundaria, con un promedio de 15 años de edad, está esperando en la entrada que corresponde a las visitas grupales. Provienen de una pequeña ciudad, en la zona de Lüneburger Heide (Alemania). Esta es el área donde se encontraba el campo de concentración de Bergen-Belsen, en el cual Ana y Margot Frank fallecieron, a principios de 1945.

El día,afortunadamente, recién está empezando y los estudiantes están bastante despiertos. Cuando las visitas de los grupos escolares se realizan en la tarde, y ya han tenido un recorrido por el museo Rijksmuseum o han pasado toda una mañana de compras, entonces se convierte en un verdadero desafío. Después de una breve introducción, comienza la visita propiamente dicha en uno de nuestros espacios educativos. En ese lugar me encuentro yo; por más de una hora hablando para un grupo de jóvenes, los cuales, a veces tienen en sus mentes asuntos completamente diferentes. Mi primera pregunta hacia ellos es : «¿Qué saben sobre esta historia?» Su respuesta: miradas perdidas y hombros encorvados, con alguna que otra excepción: «La persecución de los judíos por los nazis ». Hay interacción, entonces, el grupo se relaja.

Excelente condición

En estas visitas no solo se ponen en práctica cualidades pedagógicas y didácticas, sino también la propia condición física. Se debe subir y bajar las escaleras varias veces al día, andar desde el hall de entrada y las salas de educación hasta el museo. Permanecer parada y caminar entre los grupos de trabajo para motivarlos y activarlos. Asimismo, se necesita una excelente condición mental y poder intercambiar rápidamente entre los idiomas: inglés, alemán y neerlandés.

Visita escolar obligatoria 

Numerosos jóvenes visitan la Casa de Ana Frank. Esto se debe a que constituye una parte obligada de su educación secundaria; una excursión escolar con el tema central: la guerra y la paz en la educación primaria o como parte de los cursos de formación profesional para la vida  profesional. En el departamento de recepción grupal, como su nombre ya lo indica, se les da la bienvenida a estos grupos y se les ofrece un programa educativo antes de ingresar a la Casa de Ana Frank.

Conocimiento y temas para reflexionar

Aun cuando solicitamos información por adelantado sobre el grupo, a través del correo electrónico, en muchos casos, nos encontramos con sorpresas. A menudo, recibimos el comentario: «¿Desde cuándo vivía la familia Frank en la calle Prinsengracht 263?» Pero también preguntas comprensibles, tales como: «¿Fueron los judíos incapaces de vivir como no judíos? » y «¿Por qué la familia Frank eligió los Países Bajos y no Suiza?» Debido a esto, nuestros trabajo nunca se vuelve aburrido.

Mi misión es asegurarme que los estudiantes se retiren de la Casa de Ana Frank con una mirada diferente a la que han ingresado. Con más conocimientos y temas para reflexionar. 
Comienzo con la historia de Ana y su familia y dejo que esa historia hable por todos esas otras, en gran parte desconocidas, millones de víctimas judías y también no judías de la Alemania nazi. Los jóvenes toman conciencia de los mecanismos de prejuicio, exclusión y discriminación. Pues, observamos y escuchamos partes de esta historia reflejadas en las noticias de hoy: cantos racistas en los estadios, fronteras cerradas, discusiones sobre aquellos que van a buscar oportunidades, discriminación en el mercado laboral.

La fuerza de la Casa de Ana Frank

Durante los programas puedo poner en práctica varias actividades de clase. Al describir un día normal de aquellos tiempos, los jóvenes experimentan el impacto de las medidas antijudías en «su propia»  vida. Reflexionar sobre el rol del espectador, colaborador, miembro de la resistencia, perpetrador, víctima o la responsabilidad de las acciones y órdenes ejecutadas, a veces los lleva a comprender mejor. No todo es inequívoco y blanco o negro. Así es como se les presenta el libro In Memoriam que contiene los 102.000 nombres de víctimas judías de los Países Bajos. De esta manera, se describe el contexto y se da una interpretación muy personal a la historia de de Ana y su mundo (y pensamientos) en el período de la ocupación nazi.

La fuerza de la Casa de Ana Frank habla por sí misma: un lugar histórico cuyos espacios, personas escondidas y eventos cobran vida a través del diario de Ana.

Entrar al museo con audioguías

Al finalizar la hora educativa, acompaño a los jóvenes hasta la entrada de la Casa, propiamente dicha, donde con la ayuda de los audioguías podrán recorrerla. Los teléfonos celulares se apagan y las grandes mochilas se guardan en armarios en el guardarropas. Pues, pretendemos mantener intactas algunas cosas como ser el papel tapiz original y las imágenes de las revistas, recortadas y pegadas por la propia An a que aun se exhiben.

¿Cómo terminaron los estudiantes alemanes su visita? Con suerte, ahora tienen una mejor idea de cómo era vivir bajo medidas antijudías. Una vida inhumanamente limitada.

Los estudiantes alemanes se han enriquecido con esta nueva experiencia. Entonces, puede decir que mi objetivo se ha cumplido. 

Más información sobre nuestras visitas grupales:

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