Vista general

La calma antes de la apertura

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13 de Febrero de 2019 — En este blog, Caecilia Thoen, responsable de la colección del museo, ofrece una mirada detrás de escena y te lleva en su ronda semanal, antes de la apertura de la Casa de Ana Frank.

Es martes, antes de las ocho de la mañana. Tomo mi aparato de medición, mi luz portátil, un paño y el teléfono móvil. ¿Me acompañas?

La Casa delantera

Ingreso al museo a través de la sala central a la entrada y comienzo con mi ronda semanal, para inspeccionar el estado de la Casa de Ana Frank.

Saludo a la limpiadora que está barriendo el piso. También me encuentro con el gerente que hace su ronda diaria, previa a la apertura. Pero más allá de eso, estoy sola.

En la casa delantera verifico con mi aparato medidor tanto la temperatura como la humedad en las salas. Además, observo si el nivel de luz no es demasiado alto, para los objetos tanto en las vitrinas  como los carteles en la pared. Así recorro cada uno de los espacios, las escaleras empinadas e investigo minuciosamente cada rincón y apertura.

Oficina de Otto

La antigua oficina privada de Otto Frank no está abierta al público. Aun se encuentran allí sus muebles originales y, por lo tanto, es demasiado delicado para exponer este lugar a la visita de 1,2 millones de personas anualmente. En casos excepcionales, permitimos que visitantes destacados puedan apreciarla. Me siento privilegiada, como responsable de la colección, ya que siempre puedo entrar a este lugar.

La estantería

Mi ronda continúa hasta el rellano donde se encuentra la estantería original que ocultó el acceso al escondite, durante el período en clandestinidad. Durante muchos años, la estantería estuvo desprotegida, recién desde el año 2014 se encuentra parcialmente protegida por una funda de cristal. Inspecciono cuidadosamente la estanteria. Puedo descubrir cualquier irregularidad inmediatamente, pues tengo grabada en mi memoria todos las rayaduras o abolladuras ya existentes. Cuando tengo alguna duda, pues le tomo una foto y lo discuto con el restaurador.

La Casa de atrás

Subiendo la escalera que se encuentra al costado de la estantería puedo ahora ingresar a la Casa de atrás. Siempre considero muy especial poder entrar allí. El lugar es más oscuro que la casa delantera y, es por ello, que me resulta útil llevar una lámpara en la frente. Verifico el estado de todas las puertas originales, marcos de ventanas y postes de la puerta para constatar si tienen polvo, daños o han perdido algo de su pintura. Es importante que las partes de madera estén recubiertas de pintura, pues ello impide que la madera original se desgaste.

La habitación de Ana

Los objetos de papel en las vitrinas y las imágenes que Ana ha pegado en el papel de las paredes de la habitación no deben desteñirse por la luz. Tomo mi medidor y compruebo que el nivel de luz no esté por encima de 20 lux. Asimismo, mido la temperatura y la humedad de cada una de las habitaciones en la Casa de atrás.

Mientras recorro las salas, paso mi paño por diferentes lugares como los alféizares de las ventanas, los paneles, los muebles de la cocina y las escaleras del ático, para comprobar que esté todo limpio. El polvo es una fuente de posibles plagas y es por ello que estoy más alerta a su presencia.

La sala del Diario

Continúo mi ruta, saliendo desde la Casa de atrás hacia las otras salas del museo, llegando así a la sala del Diario.  En esta sala están expuestos los diarios originales de Ana, de manera segura, en vitrinas especialmente diseñadas. Se encuentran bajo condiciones climáticas y de iluminación óptimas.

Hora de apertura

Termino mi ronda inspeccionando los objetos de la exposición temporaria. ¿Está todo en orden? ¿Nada ha cambiado de lugar? Entonces, escucho el primer grupo de visitantes que se acercan. Se terminó la calma. Saludo a la casa y le deseo buena suerte con el nuevo y ajetreado día.

Desde 2012, Caecilia Thoen es responsable de la colección de la Casa de Ana Frank.

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