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La oficina privada de Otto

Ana llama a la oficina privada “La joya de la edificación". Está situada justo debajo de la Casa de atrás. Siempre que no hay peligro, los escondidos escuchan ahí la radio. A veces Johannes Kleiman y Victor Kugler se reúnen allí y, entonces, los escondidos deben mantenerse en absoluto silencio.

‘Dormí una buena media hora, [...] había olvidado todo lo referente a la discusión importante. Afortunadamente, Margot había prestado más atención.’

Con el oído en el suelo espiando conversaciones sobre Opekta

Desde diciembre de 1940, cuando Opekta se traslada a este inmueble, hasta el momento en que los nazis impiden a los judíos tener sus propias compañías, este es el lugar de trabajo de Otto Frank. Durante la clandestinidad, las discusiones de negocios tienen lugar aquí. Estas son tan ruidosas que los escondidos en la Casa de atrás (en una planta superior) pueden seguir palabra por palabra lo que se habla.

A petición de Otto, Margot y Ana siguen una discusión desde el escondite, recostándose y apoyando sus orejas en el suelo. Ana lo encuentra sumamente aburrido y se queda dormida.

Escuchar secretamente la radio en la oficina de Otto: Ana piensa que es aterrador

Los escondidos siguen las noticias a través de una gran radio en el despacho principal. Una noche, cuando los escondidos van allí por primera vez, Ana piensa que es aterrador. 'Estaba tan asustada que cualquiera podía oírnos, que literalmente le supliqué a mi padre que subiera; mi madre entendió mi miedo y me acompañó.' (Ana Frank, 11 de julio de 1942.)

Más tarde, Ana pierde ese miedo y escucha música. En el verano de 1943, las fuerzas de ocupación nazi exigieron que los holandeses entregaran sus radios, para que no pudieran seguir escuchando canales anti-nazis, como la BBC o Radio Oranje. Los protectores deciden entregar la gran radio para evitar dificultades. A pesar de ello, desde ese momento, los escondidos pueden seguir las noticias de cerca, gracias a una pequeña radio en la habitación de la familia Van Pels.